domingo, 16 de febrero de 2014

Si los hombres fueran mujeres... El corto que está arrasando en YouTube

 

La cineasta francesa Eléonore Pourriat grabó un pequeño corto hace cinco años, Majorité Opprimée, en el que narra un día en la vida de Pierre, un hombre que vive en un mundo en el que los roles de género se han invertido: las mujeres actúan como hombres, los hombres como mujeres. Pierre sale de casa para dejar a los niños en la guardería, habla con su profesor (que lleva velo) y recibe un par de piropos por el camino. La historia no es agradable: Pierre es víctima de una agresión sexual. 
Para Pourriat era importante hacer que los hombres sintieran lo que sienten las mujeres. “Muchas veces cuando las mujeres sufren una agresión, la gente dice que es su culpa. Incluso gente cercana. Esto es lo que quería mostrar con mi personaje”, explica la realizadora. Y lo cierto, a juzgar por sus millones de visitas, es que lo ha logrado.

Leer más:  Si los hombres fueran mujeres... El corto que está arrasando en YouTube - Noticias de Alma, Corazón, Vida  http://bit.ly/1gL1NB6

Ver video subtitulado al español: http://www.youtube.com/watch?v=RRyUBfObYpw


http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-02-12/si-los-hombres-fueran-mujeres-el-corto-que-esta-arrasando-en-youtube_87989/

Florence Thomas en Hooters

¿Qué opinión le quedó a una de las feministas más fervientes después de pasar una noche en este restaurante de comida gringa, donde la principal atracción son sus meseras?

 

"...Como no me aguanté, quise preguntar a algunos por qué iban a este lugar. Esperando un sinfín de respuestas ligadas a la presencia de las conejas-meseras, encontré respuestas bobaliconas y políticamente correctas que alababan la comida, el ambiente relajado y la música. ¿Cómo? ¿Entonces, da lo mismo que estas incautas y cándidas chicas sirvan comida en prendas tan ligeras y tan sexi-vulgares? Caray, regresé confundida a mi mesa. O me tomaron por una feminista light, o estos hombres, como ya la experiencia nos lo demostró, son hipócritas y solapados. Decidí entonces reiniciar mi excursión, y encontré una mesa de dos hombres maduros, de estrato alto, que por fin me dijeron lo que quería oír: “La comida es rica, pero las niñas mucho más”..."

El artículo completo en: 

http://www.soho.com.co/zona-cronica/articulo/florence-thomas-en-hooters/26085

A mí modo de ver, puede sonar radical para muchos o trillado para otros, pero Florence habla con total coherencia sobre una realidad ya cotidiana en este país. En la cultura narco que nos gobierna se ha cotidianizado la imagen de la mujer voluptuosa, la mujer adorno, expuesta y lista para la satisfacción de los "otros-masculinos", y esto lejos de quedarse como un mero y exitoso tip de marketin, conlleva a un sin número de atropellos en la vida real y diaria de las mujeres. De modo que establecer la relaciòn entre los frecuentes casos de violaciones, torturas, acosos, y demás violencias hacia las mujeres bajo argumentos como que se visten provocativamente, como que los hombres no se pueden controlar, que estaban ebrias, etc., y este tipo de "servicios" ofrecidos por Hooters, no es tan descabellado y mucho menos radical. Es violencia tanto como otras utilizaciones del cuerpo femenino y promueve una mirada morbosa, mafiosa y de mercadeo sobre estas chicas y sobre otras, que conscientes o no, asumen vivir de y en torno a este estereotipo. 

Cuál es tú opinión?

 

Superlola, una heroína de cuento contra el 'princesismo'


"¿De verdad somos libres para elegir si solo me han regalado cocinitas o trajes rosas?", señala la creadora de una serie de aventuras que tratan de educar en la igualdad, rompiendo estereotipos sexistas.Superlola es un cuento coeducativo protagonizado por una niña valiente que quiere ser superheroína. Ella sueña con un mundo mejor en el que todas las niñas y niños sean libres para ser lo que quieran...
Su creadora lo cuenta...
 http://www.eldiario.es/andalucia/Superlola-princesismo_0_217678744.html

Video donde oìmos y vemos a la niña superlola! Sùper recomendado!

http://www.youtube.com/watch?v=LVAfqiVM9qw

jueves, 7 de noviembre de 2013



EL FEMINISMO Y LA MATERNIDAD ¿OPCIONES EXCLUYENTES, IRRECONCILIABLES?


He visto y analizado con inquietud y molestia, esta imagen que circula por las redes sociales con la cara de uno de los más grandes genocidas en la historia de América Latina –Pinochet- con el mensaje “Su madre no tomó la píldora”…
Después de pensar qué era exactamente lo que me molestaba de la imagen, concluí que me molesta porque este mensaje culpabiliza a la mujer-madre de Pinochet, no sólo de haber parido al genocida, además, el mensaje automáticamente proyecta la idea de que si esta mujer hubiera planificado- abortado, Chile no hubiera vivido tanta barbarie, es decir, esta mujer-madre es tanto o más culpable que Pinochet por los muertos, desaparecidos y torturados durante la dictadura.
Me quedó un sinsabor al analizar el mensaje, porque claro, no es la primera vez que en campañas por la liberación y los derechos de las mujeres aparece la figura de la madre como la antítesis de la mujer feminista, liberada y progresista que el mundo necesita para lograr la transformación hacia la equidad de género. Para ser sincera, me recordó una canción popular de la que me he reído y hablado con algunas hermosas y brillantes amigas. En ella se expresa de manera jocosa, satírica, patética, pero también con un brutal realismo, la idea de que algunas mujeres están “en la olleta”, jodidas. Esas mujeres son proyectadas y ubicadas allí, no sólo porque la liberación sea –o no- para las ricas, o por los chinos que toca mantener o el marido que les da en la geta como lo canta a pulmón la mayor exponente de la narco-tecno-cumbia de Colombia, Marbel (ver en: http://www.youtube.com/watch?v=kRJnKzJwBXc), sino, porque el sujeto mujer-madre es visto por algunos sectores y pares mujeres como remedos de mujeres o mujeres incompletas, que claudicaron ante el destino manifiesto que la institución maternidad por naturaleza les imponía.
Esta imagen me hizo recordar también las palabras de algunas feministas poscoloniales latinoamericanas, que remontan los orígenes del pensamiento feminista latinoamericano mucho antes de lo que oficialmente se reconoce –que es en el feminismo de las mujeres sufragistas norteamericanas en los años 50´s-. Esos orígenes, se ubican en el proceso de la colonia española que vivió América Latina (Curiel, 2009), y estuvieron protagonizados por mujeres mestizas, indígenas, africanas y afrodescendientes, que a través de formas de resistencia como el cimarronaje, el rescate, el palenque, el suicidio y claro, EL ABORTO, ante el producto de una violación a manos del amo-colono o bien, ante la decisión consciente de no parir hijos esclavos para el sistema colonial; también resistieron apostándole estratégicamente a la maternidad como forma de prolongar su etnia, su cultura y sus raíces (Carneiro, 2001; Carosio, 2011).
Esas mujeres invisibilizadas en su momento, o mejor, en varios momentos pasados y presentes por el feminismo eurocéntrico y homogenizante  de donde sea que venga, posiblemente no cumplan con el canon de estética feminista (Ziga, 2009) y mucho menos cumplan con el ideal blanco, burgués y civilizatorio-moderno de la mujer exitosa (trampa denunciada por Lagarde, 1999), esa mujer que se reconoce como el símbolo del feminismo a nivel internacional; pero, mediante su fuerza, su resistencia y su ejercicio de la maternidad estratégica y consciente posibilitaron y participaron en la liberación americana de la colonia y en la continuidad física, cultural y social de las diferentes etnias que perviven en el continente.
No escribo estas líneas en contra de los movimientos de mujeres en pro del aborto, escribo en contra del lenguaje –que produce realidades simbólicas y sociales-, y que reproduce estereotipos y excluye. Escribo a título personal pero invoco a esas mujeres-madres y no madres, indígenas, afrodescendientes, empobrecidas y empoderadas de América Latina, con el derecho y la dignidad que me permiten decir hoy, desde mi lugar situado (Haraway, 1991) que soy feliz y conscientemente madre y que esto no me ha imposibilitado ser una excelente estudiante, profesional, investigadora y activista. Probablemente no me vean a mí y a muchas otras mujeres-madres, marchando con pintura roja –simulando sangre en mi rostro, golpes en mi cuerpo, pues hay que resaltar el dolor y la desgracia de ser mujeres siempre- pero reivindico mi lucha diaria cuando enfrento de puertas para dentro y cabe decir que hasta en los salones de clase, la cara más resistente, rígida y brutal del patriarcado. Allí, a veces mientras en silencio lavo platos y pienso en mi tesis (como lo hace Audre Lorde, 2003), pero otras veces dando teteros o cantando rondas infantiles en versión antisexista y tarareando las vocales, allí también resisto y, posiblemente, si algo de esto lo hago bien hecho – y no he dado a luz a un genocida como la desafortunada madre de Pinochet-, crío, amo, cuido, sostengo la vida de uno, dos, tres o hasta ocho niños y niñas, que serán los futuros adultos que le darán continuidad y sostenibilidad a esas luchas iniciadas por nosotras, las mujeres madres y no madres, esclavas, indígenas en resistencia, sufragistas, políticas y radicales….
A aquellas mujeres que han decidido autónoma y conscientemente no ser madres, todo el respeto, el apoyo y la admiración por la fuerza con la que deben enfrentar las cruzadas evangelizadoras diarias, que quieren imponerles una maternidad naturalizada, perfecta, idealizada e institucionalizada tiranamente (Badinter, 80´s). Ya sabemos que la maternidad no es el único camino, pero tampoco se debe caer en el extremo de menospreciarla, desconociendo su valor y el esfuerzo que implica. Compañeros y compañeras activistas, antisexistas, ambientalistas, objetores de conciencia, de movimientos por las diversidades sexuales, de presos políticos y demás, compartimos sus causas y sus luchas porque también son nuestras, no queremos para nosotras, nuestros países ni para nuestros hijos e hijas que sean víctimas del sexismo, la discriminación, el racismo, ni la guerra y por eso pido que piensen bien antes de señalarnos como poco productivas para los procesos de resistencia y revolucionarios, bajo la idea de que parimos genocidas y otras podredumbres humanas.
Todo lo anterior para decir nuevamente, ojo con el lenguaje porque éste produce realidades simbólicas y sociales, que pueden excluir y estereotipar a “otros y otras” que suponemos aliados o que creemos representar.
Con todo el respeto y la fraternidad, les comparto un desahogo humano, femenino, maternal, suramericano y político.
Karina Zapata
karinahistoriahoyunivalle@gmail.com


jueves, 24 de octubre de 2013

Los hombres y el cuidado, una lucha que no termina




Diferentes estudios de masculinidades han revelado que pese a los cambios que ha implicado en la vida de hombres y mujeres la conciliación de la vida familiar y laboral, los hombres siguen resistiéndose a vincularse a actividades del ámbito doméstico en igualdad con sus compañeras. Algunas de las situaciones que los hombres mencionan como obstáculos para involucrarse en actividades domésticas y de cuidado son la jornada laboral, la falta de tiempo, lo poco que saben sobre el tema, las críticas de las mujeres "súper-madres", entre otras. En este foro hablaremos de esas situaciones que percibimos como obstáculos y las posibles salidas para que la conciliación entre la vida familiar y laboral permitan el mayor involucramiento de los hombres en la relación afectiva con su familia, el cuidado de sus hijos y el desempeño equitativo de actividades domésticas.

Entra y participa con tu opinión!

Los hombres y el cuidado, una lucha que no termina

miércoles, 23 de octubre de 2013

"Del dicho al hecho... Un estudio cuantitativo sobre los cambios y las continuidades de las masculinidades hegemónicas en Quito"

Una investigación que cuestiona la mirada generalizada sobre el género como equivalente a mujer, que evidencia la rigidez de las masculinidades hegemónicas como ideal masculino y la importancia de las expectativas femeninas frente a los hombres para posibilitar cambios o continuidades.







Esta tesis tuvo como objetivo analizar los cambios y continuidades en los discursos y prácticas cotidianas la masculinidad, en dos generaciones de hombres de la ciudad de Quito. Partí del supuesto de que la masculinidad es una construcción sociocultural determinada por las relaciones de poder y las situaciones estructurales e históricas en las que viven hombres y mujeres, que ha entrado en un proceso de transición, generado durante las últimas décadas por el creciente ingreso de las mujeres a la esfera “pública” y también, debido a que algunos hombres han empezado a reivindicar su participación en espacios considerados privados, como la vida doméstica y la crianza. Para esto se tuvo presente la relación entre las variables de género y edad, y la vigencia e influencia de un imaginario específico sobre un tipo de masculinidad hegemónica como única, válida, y normal. 

El audio que presento a continuación, da cuenta de una parte de esta tesis y responde al análisis cuantitativo de los datos arrojados por una encuesta realizada a 400 personas en la ciudad de Quito, en la cual se indagó por las ideologías tradicionales de género en relación a la masculinidad y, por cuáles son los principales cambios y resistencias de ese modelo de masculinidad en dos grupos generacionales distintos. Desde un enfoque teórico sobre las masculinidades, se analizó cuáles son las ideologías de género sobre las que se levantan los actuales discursos sobre masculinidad y los cambios concretos de estas ideologías en dos generaciones de hombres y mujeres. Concluyo con algunas de los hallazgos preliminares frente a cómo todas estas ideologías –la represión de emociones, el uso de la fuerza, la hipersexualidad, la homofobia, la proveeduría económica y la exclusión de los hombres de las actividades del cuidado- están estrechamente relacionadas y son profundamente estructurantes de la identidad masculina, se refuerzan mutuamente y producen rígidas ideas en las representaciones que hacen las mujeres de los hombres y de los hombres sobre sí mismos y sobre otros hombres.
Algunos de los hallazgos más significativos de esta investigación en su fase cuantitativa, trata sobre la construcción relacional del género y cómo para romper el estereotipo masculino, también son relevantes la mirada y las expectativas femeninas en relación al tipo ideal de hombre que se ha construido y que de alguna manera reafirma el machismo. Cuando enfatizo en este punto, en cómo las mujeres construyen un ideal de masculinidad -y en este caso ese ideal se mantiene ligado al machismo-, y producen expectativas ambivalentes frente a los posibles cambios de los hombres hacia masculinidades menos enraizadas en el poder, la autoridad y la violencia, no se trata de negar fenómenos estructurales como la violencia de género o culpar a las mujeres de ésta, se trata en cambio, de superar la masificada idea de que el género es igual a mujer y en esa medida ampliar el horizonte de análisis y de trabajo, sacando a la mujer del lugar de mera víctima pasiva y poder vislumbrar un sujeto masculino ampliamente, dentro de una historia, desnaturalizando su condición de “malo”, y en esa medida dar respuestas más integrales para el análisis académico del género y la intervención con hombres y mujeres.



También es importante resaltar que la masculinidad no es una sola, monolítica y atemporal. Es una construcción móvil y por lo tanto, es importante decir que no todos los hombres que reprimen sus emociones son necesariamente violentos, no todos los que creen que deben tener más sexo, odian a los homosexuales, no todos los hombres que han sufrido violencia en sus hogares la reproducen en su vida adulta; en todo caso sí los predispone a presentar algunas de estas conductas. La vigencia de la masculinidad hegemónica, se evidencia más como un ideal, como un mandato social y cultural, como un arquetipo que no es humanamente realizable y por eso mismo genera tantas tensiones, conflictos y riesgos para los hombres y las mujeres socializados en ella.



Atenta a la retroalimentación, las críticas argumentadas, constructivas y respetuosas, les comparto parte del resultado de la investigación que he realizado durante el último año y medio como estudiante de maestría en FLACSO- Ecuador.

http://flacsoradio.ec/index.php/programas/academicos/flacso-eventos/657-del-dicho-al-hecho.html

martes, 22 de octubre de 2013

La violencia contra las mujeres ha adquirido dimensiones epidémicas



La OMS ha advertido que la violencia contra las mujeres ha adquirido dimensiones epidémicas en todo el planeta y que los avances en esta materia son escasos, situación que atribuye entre otras razones, a que éste “sigue siendo un campo relativamente nuevo dado que la gran mayoría de los estudios sobre violencia de género se realizaron en la última década”. Sin embargo, habría que considerar que aunque estos estudios a los que se refiere la OMS constituyen un avance invaluable, son estudios que no dicen nada sobre los hombres y el problema es que ese vacío no sólo genera efectos como que se naturaliza la idea de que los hombres son violentos per se, sino que al no decir nada sobre lo que genera las conductas de violencia en éstos, se siguen enfocando las políticas públicas hacia las mujeres –víctimas-, y considero que ese es otro motivo importante por el que los resultados del trabajo en materia de violencia de género son y seguirán siendo escasos;  sino se piensa el sujeto hombre en todas sus dimensiones, sino se lo incluye como parte activa del trabajo en género a nivel global, en la educación temprana, en sensibilización, en prevención y promoción de nuevas masculinidades, el resultado posiblemente seguirá siendo el mismo. El trabajo con las mujeres no está para nada mal y se debe seguir haciendo, pero se debe ampliar el horizonte y establecer programas, políticas y demás formas de intervención social que, por un lado, atiendan las necesidades específicas de los hombres en sus diferentes realidades étnicas, generacionales, de orientación sexual y demás especificidades; y, por otro lado,que se posibiliten desde espacios tempranos de socialización decisivos como la escuela, procesos de sensibilización, formación y promoción de nuevas formas de ser hombres, dando cabida a la diversidad sexual, a la expresión de emociones diferentes a la ira o la violencia, de solidaridad y paridad entre los géneros y en general, actitudes hacia una cultura de paz y equidad entre hombres y mujeres. 

http://www.eldiario.es/sociedad/OMS-violencia-adquirido-proporciones-epidemicas_0_145236001.html